Mis libros

Decía el filósofo alemán, Immanuel Kant, que en la Naturaleza los animales tienen resueltos sus problemas existenciales porque todo está programado de manera instintiva, sin embargo, el ser humano tiene una existencia complicada y es él mismo quien debe construirse su propio plan de conducta. Venimos a este mundo con una existencia superdotada, en comparación con el resto de los animales, sin embargo, no nos han dado un manual de instrucciones acerca de la forma en que debemos conducirnos por la vida.

En el sistema de educación formal nos enseñan muchas cosas, especialmente para insertarnos en la vida laboral, pero recibimos muy pocas enseñanzas para vivir realmente la vida. De ahí que muchos nos preguntamos si existe una fórmula para la vida. Parafraseando a Immanuel Kant, cada quien tiene que construirse su propia fórmula de la vida. Pero, ¿es posible definir una fórmula de la vida? La respuesta es que sí. Si sabemos qué es el ser humano y cómo es que funciona, entonces podremos llegar a la fórmula de la vida y es lo que usted, amigo lector, encontrará en este libro. Al menos, la fórmula de la vida para mi propia existencia, será al final de la lectura si usted decide adoptar esta fórmula de la vida, hacerle modificaciones o desecharla. Todos los seres humanos somos diferentes, sin embargo, todos compartimos características comunes, porque somos de la misma Naturaleza. Por ejemplo, todos tenemos un cuerpo y, la mayoría, con la misma anatomía y funcionamiento. Aunque no todos están dispuestos a aceptar que pertenecemos a la escala zoológica, es decir, que somos animales, lo cierto es que somos una especie más dentro de la gran diversidad biológica que tiene el planeta Tierra. Todos coincidimos también en que tenemos una mente y que la mente es la fuente de los pensamientos, los sentimientos, las emociones, los recuerdos y la imaginación; casi todos creemos que tenemos un alma o espíritu, que va más allá de la mente. Hay controversia, sin embargo, cuando se discute si el espíritu sobrevive a la muerte o no. También trata este libro del regreso a la Naturaleza, es decir, a volver a nuestro estado original, por decirlo en términos metafóricos, al Paraíso Terrenal, unas pocas horas antes de que se cosechara el fruto del árbol del bien y del mal... incluso, un poco antes, al Sexto Día de la Creación, para comprobar que somos de la misma naturaleza animal como muchas otras especies que, según el relato bíblico, fueron creadas durante el Sexto Día, por lo que se puede conjeturar también, que aún continuamos en ese día.

Hemos creído que el ser humano es de las pocas especies que copulan por placer, pero en este libro, veremos que los animales no solamente copulan por placer sino que muchos de los sentimientos, emociones e, incluso, valores del espíritu que habíamos creído exclusivos del ser humano también se dan en la Naturaleza. Y esto es fácil de comprender, porque somos parte de la Naturaleza.

Para tender hacia la fórmula de la vida y el regreso a la Naturaleza, analizamos las tres dimensiones de la existencia humana: la materia (o el cuerpo), la mente y la energía (o el espíritu). También hemos regresado al pasado para traer la vieja sabiduría relacionada con los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego), de tal manera que podemos concluir, no solamente que somos parte del planeta sino que somos planeta transformado en seres vivos, en seres humanos.

Finalmente, llegamos a la fórmula de la vida a través de la suma de las tres dimensiones citadas, sobre la variable del tiempo, pues todo lo que nace muere y todo tiene un periodo de vigencia, de tal manera que entre el momento del nacimiento y el momento de la muerte permanente existe la variable del tiempo. Añadimos un elemento más, que es la ocupación, para completar la fórmula de la vida. Porque cualquier cosa que hagamos durante el día, de todos los días, de toda la vida, es solamente una excusa para vivir la vida. 

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Con el apoyo del Colegio de Costa Rica y el Ministerio de Cultura

Este Diccionario es una mirada al pasado,  a la Costa Rica de hace un siglo, cuando éramos un país eminentemente agrícola, sin universidad, y apenas dando los primeros pasos de cara al mundo. Es una obra de consulta que no debe faltar en los hogares costarricenses, pues aquí encontraremos, muy probablemente, el nombre de los pueblos de la Costa Rica, cuando no alcanzábamos el medio millón de habitantes; encontrará los principales acontecimientos históricos, desde la colonia hasta principios de siglo XX.

Celebramos el Bicentenario de la Independencias en medio de una crisis sanitaria y económica. Pero la crisis económica parece ser un mal endémico, pues, desde que tenemos memoria, hemos oído hablar del déficit fiscal y de las finanzas públicas. De lo mismo se quejaba Félix F. Noriega, hace un siglo, por el despilfarro, incautaciones y gastos de la guerra provocados durante la dictadura de los Tinoco, que dejó una deuda de más de 50 millones de colones. Ahora esa suma parece poco, pero no lo era para una población de apenas una décima parte de la actual, que vivía, básicamente, de la agricultura y las exportaciones de café y algo de banano. Aspectos como estos, son los que motivaron la edición y publicación de esta obra, pues es de los pocos textos, sino el único, que retrata la Costa Rica de hace un siglo y es, en consecuencia, un documento histórico que nos permite realizar las comparaciones respectivas acerca de los avances que hemos tenido como República, libre e independiente, en los últimos cien años.

Don Félix F. Noriega fue un extranjero que llegó desde Colombia, con su valija llena de ilusiones, a esta patria, de la que el poeta coterráneo suyo, Abel Fariña, dijo alguna vez que "Costa Rica es un sanatorio de almas", pronto, esa maleta de ilusiones se fue llenando de su amor por Elisa, quien sería su compañera de vida y con quien formó una familia; pero, principalmente del conocimiento que fue generando y compartiendo con maestros, políticos y con el público en general, a través de los diversos medios de comunicación escritos de la época. Él fue algo así como un espía que, con su óptica de extranjero, estudió la historia de la tierra que se convirtió en su patria hasta el fin de sus días; tomó nota de los accidentes geográficos, de los nombres de los pueblos, de datos de población, de la existencia de servicios públicos como escuelas, correos, telégrafos; de vías de comunicación, de los acontecimientos políticos, del vestido y el alimento de la gente, de la flora y la fauna, y cuanto detalle sirviera para decirnos, a través de este diccionario:

"¡Miren la tierra maravillosa que les ha tocado por patria, que afortunados son!".

Las reflexiones de Noriega, con motivo del Centenario de la Independencia, siguen siendo válidas para entender la patria que hoy disfrutamos y nuestra propia idiosincrasia. En la monografía de Costa Rica, leemos:

Costa Rica fue, de todas las colonias españolas en América, la menos atendida por parte de la madre patria, como consta en varios documentos e informes de esa época de su historia. En todos los demás países, desde México hasta Argentina y Chile, subsisten aún obras arquitectónicas, puentes, defensas y aun instituciones docentes, que han resistido la acción del tiempo y las vicisitudes por las que han atravesado aquellos países; y, es más, hubo varones ilustres, sabios auténticos y aun artistas que se formaron en las universidades, colegios y academias coloniales, sin salir de sus propios terruños. No ocurrió lo mismo en Costa Rica, en donde las dos o tres eminencias que descollaron a fines del siglo XVIII y a principios del XIX, tuvieron que salir a recibir la luz de la ciencia a Guatemala y a León de Nicaragua, pues en la desamparada colonia costarricense no había sino una que otra escuela de primeras letras, gracias a las iniciativas particulares, en Cartago y San José. En cuanto a obras materiales, no quedan de España sino las ruinas de la iglesia de Ujarrás y del convento e iglesia de Orosi. Ni un puente, ni una calzada, nada. Podemos decir, pues, que España no dejó en Costa Rica sino la raza, la lengua y la religión; de modo que todo el progreso actual del país se debe a sus hijos, ya independientes de la tutela extranjera, sin bases y sin soluciones de continuidad apreciables del tradicionalismo español. En un siglo, pues, ha llegado Costa Rica a ser lo que es hoy.

Ha corrido mucha agua debajo del puente de la historia patria en los últimos cien años. Hace un siglo, Costa Rica estaba reconstruyéndose después de la caída de los Tinoco; hoy seguimos intentándolo, en medio de la crisis presupuestaria y sanitaria.

Don Julio Acosta García, líder de la revolución contra los Tinoco, en calidad de presidente constitucional, comenzó a erosionar el presupuesto de las milicias. Casi treinta años más tarde, José Figueres Ferrer, líder de la Revolución del 48, al mando de las fuerzas armadas de Liberación Nacional, el 1 de diciembre de 1949, le pone fin al ejército de Costa Rica, constituyéndose este pequeño país, en uno de los primeros, a nivel mundial, en abolir el ejército. En la década de los años cuarenta, se promulgaron las garantías sociales y se comenzaron a crear muchas de las instituciones que hoy rigen la administración pública costarricense. Probablemente, tengamos más instituciones de las que necesitamos y también hemos sido generosos en la creación de leyes, decretos e impuestos. Así como también lo hemos sido en la conservación de nuestra Naturaleza, con un sistema de áreas silvestres protegidas, incluida su biodiversidad, de las cual nos sentimos muy orgullosos. Hemos sabido utilizar la fuerza del agua, del viento y del sol para extraer su energía, lo cual nos ha convertido en un país líder, en el mundo, en el uso de energías limpias, aun cuando tenemos una refinadora costarricense de petróleo que no refina y que la mayoría de flota para el transporte de mercancías y personas, se realiza utilizando combustibles derivados del petróleo. Sin embargo, ya se inició la transición hacia el transporte eléctrico y Costa Rica es el país con el mayor número de centros de carga para vehículos eléctricos de Centroamérica.

Hace un siglo, no teníamos más que la escuela de Derecho y de Agricultura y no teníamos una universidad como tal. Desde 1940 se creó la Universidad de Costa Rica, más adelante la Universidad Nacional, el Instituto Tecnológico de Costa Rica, la Universidad Estatal a Distancia y la Universidad Técnica Nacional; además de las universidades privadas que superan el medio centenar. La creación de las universidades ha sido fundamental para la formación del capital humano que ha permitido el desarrollo del país de los últimos setenta años.

Como pueblo, seguimos teniendo el espíritu de labriegos sencillos, pero con el desarrollo del talento humano y de las tecnologías que nos permiten adaptarnos a los cambios; con una actitud de cara al mundo y al futuro, con personas de todas las profesiones y oficios, que se destacan a nivel nacional e internacional. Citamos aquí algunos ejemplos de costarricenses que han sobresalido a nivel internacional, en los principales campos generales de las actividades humanas: en la política, el Dr. Óscar Arias Sánchez, quien recibió el Premio Nobel de la Paz, en 1987, por sus esfuerzos de paz en la región centroamericana; en ciencias, el Dr. Franklin Chan Díaz, quien se convirtió en el primer astronauta latinoamericano, en 1980, y participó en siete misiones espaciales con la Agencia Espacial y Administración Aeronáutica de Estados Unidos (NASA); en el deporte, desde 2014, el futbolista Keylor Navas, se ha convertido en un estrella de carácter internacional jugando con grandes equipos europeos como el Real Madrid y el Paris Saint Germain; ha sido el único portero en ganar tres copas de la Champions League (2016, 2017 y 2018), que es el campeonato más competitivo de Europa; en el campo de la cultura, destaca el escritor José León Sánchez, quien estuvo preso en la Isla San Lucas y ha escrito una treintena de libros, muchos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas; ha sido galardonado con el premio Nelson Mandela, que recibió en México en julio de 2017, por su lucha en favor de los derechos humanos; fue invitado de honor en la Feria Internacional del Libro en la India, en 

Fue precisamente de manos de don José León Sánchez que recibí un ejemplar del Diccionario de Noriega, de la edición de 1923, para utilizarlo en una investigación histórica acerca del cantón de Grecia, en el libro que hemos denominado "Chibuzú: de la Montaña Sagrada a Grecia". Una tarde de café, mientras le devolvía el libro, comentamos acerca de lo extraordinaria que es esta obra y fue, por sugerencia del mismo don José León, que decidimos presentar la propuesta al Colegio de Costa Rica, del Ministerio de Cultura, para acceder a los recursos que se emplearían en los trabajos de transcripción, investigación, edición y publicación de la obra.

Aunque el título original es "Diccionario Geográfico de Costa Rica", por su contenido, con abundante información histórica, especialmente en la monografía de "Costa Rica", hemos creído justo denominarlo "Diccionario histórico geográfico de Costa Rica", con el subtítulo de "Costa Rica en su Centenario", como parte de las celebraciones en elBicentenario de la Independencia Patria.

Se ha omitido incluir nuevas acepciones o monografías, a pesar de que el interés de Noriega era que, en el futuro, otras personas enmendaran los errores, se corrigieran conceptos y se acopiaran más datos, para ir cumplimentando una especie de obra enciclopédica de Costa Rica. Hemos intervenido la obra en relación con algunas topónimos, etimologías, actualización e inclusión de nombres científicos, así como una aproximación a la vida y obra del ilustre Félix Francisco Noriega Peñuela, quien, a juzgar por su obra, vivió enamorado de este país.


Campanas de fiesta en el corazón

A finales de 2018 tuve el honor de participar como testigo de la boda de don José León Sánchez y doña Ahiza Vega. Ambos muy queridos amigos y maestros. 

La actividad me motivó a hacer una crónica sencilla de aquella actividad para compartirla entre sus familiares y amistades, pero no fue sino hasta hace poco que les entregué el libro empastado. 

Me siento muy afortunado por la amistad de esta pareja y su familia.

Y así recuerdo aquella memorable de una luna henchida de un viejo amor...

Autopsia

ENCUENTRO CON LA MUERTE

La muerte es el fin de toda forma de vida, incluyendo la vida humana. Sin embargo, muchas personas viven la vida como si esta nunca fuera a acabar y viven con un temor constante a la muerte, a convertirse en cadáver. Aceptar la muerte, como parte de la vida, es tan importante como aceptar y ser conscientes de la vida misma. Estas reflexiones, entre un médico forense y un profesor de ciencias y sus pupilos, forman parte de la trama que se da en esta novela corta.

La palabra autopsia y el escenario donde esta se practica, es decir, la morgue, suelen ser palabras que llenan de dolor e incertidumbre a familiares y amigos del occiso. Sin embargo, la mayoría de las personas lo que sabemos de una autopsia es que se realiza en la morgue y que le abren el cuerpo al cadáver, que le hacen exámenes y devuelven el cuerpo a sus familiares con una costura en su pecho y abdomen. Pero ¿qué le hicieron al muerto? eso es casi un misterio, comprensible solo para el personal médico y, tal vez, para algunos criminólogos y otros profesionales, como los biólogos forenses, que conocen partes del proceso.

Ciertamente, la práctica forense es una de las ramas de la medicina más respetables y apasionantes pues el "paciente" no puede hablar, por su condición de muerto. Sin embargo, con la autopsia, el médico forense espera obtener respuestas del cadáver que tiene en la mesa de disección. Para el médico forense su trabajo es tan rutinario que la morgue se convierte en su segunda casa; el olor de la muerte, el frío de la morgue, los cadáveres desmembrados o en estado de putrefacción son tan comunes para ellos como ver el sol brillar o la lluvia caer. A pesar de ello, el forense tiene la conciencia de que cada uno de los cadáveres que debe revisar es de personas que sus familiares y amigos los esperan con ansias para darle sepultura, y más importante aún, por el sistema de justicia que espera de ellos la mayor rigurosidad y objetividad científica para determinar de qué forma murió el occiso.

La rutina del médico forense se rompe cuando recibe a los estudiantes universitarios, esos que con su juventud y vitalidad parecen levantar los muertos; que acuden a las clases de medicina forense para observar al maestro y su asistente diseccionar un cadáver y aprender de anatomía, de lesiones y de las formas más extrañas en que puede morir una persona. Pero este día sería muy distinto a los demás, pues recibiría a un grupo de estudiantes de instituto, todos adolescentes, y practicaría la autopsia enfrente de ellos. Si bien es cierto, la rutina se había roto para el médico forense, más lo era para el profesor de ciencias, cuyo objetivo ese día era el de llevar a sus pupilos al museo de casos de Scotland Yard y, para sorpresa de él y de sus estudiantes, de pronto se vieron en la morgue y, minutos después, asistiendo a un autopsia en vivo. Aquella sería una experiencia mágica para todos.

El primer impacto fue el frío de la sala, el olor, la frías mesas de metal, el cadáver desnudo y luego... luego la sierra del asistente que surcaba la carne y los huesos del esternón y el cráneo, para dejar expuestas las entrañas, como parte de la rutina para practicar la autopsia. El forense mostraba a los jóvenes el miocardio, un músculo del corazón, y señalaba las arterias colapsadas. Este hombre murió, muy probablemente, de un infarto al miocardio, un ataque al corazón. El infarto es una de las causas más frecuentes de muerte, sobre todo en personas adultas, sentenciaba el médico.

Viajaremos a Londres y asistiremos con él a esa clase única y, paso a paso, no con el fin de que nos sintamos médicos forenses, sino como atentos estudiantes, viviremos la experiencia de los adolescentes en la morgue, una historia que jamás volvería a repetirse, y así tendremos una idea de lo que significa una autopsia y un encuentro con la muerte, que es irrenunciable, porque, como dice el profesor von Elversen, la vida es una enfermedad incurable que tiende a la muerte... y él volvería a la morgue...

Este libro alcanzó el primer lugar en ventas (Best Seller) en una de las categorías de Amazon, la tercera semana de diciembre de 2021, y el cuarto lugar en la categoría de Ciencias, donde se ubica Sapiens, que es uno de los libros más vendidos de los últimos tiempos y que también recomiendo leer. 

Muchos costarricense hemos escuchado el canto del verolis, desde la lejanía de la historia, desde la orilla del cañal, desde la mirada que se pierde en los cañaverales que danzan con los vientos de fin de año, porque somos herederos de esas generaciones. Muchos fueron cortadores de caña, trapicheros, trabajadores de ingenios azucareros, sacadores de guaro o, simplemente borrachos. 

Prologo del escritor José León Sánchez, Premio Nacional de Cultura, Premio Nelson Mandela.

Editorial Universidad de Costa Rica. 2017.     ISBN 978-9968-46-633-2


ALBERTO MANUEL BRENES: el naturalista

En esta aproximación biográfica se hace un recorrido por la vida y obra del primer botánico costarricense, Alberto Manuel Brenes, declarado Benemérito de la Patria en 1974. Gracias a él, Costa Rica comenzó a conocerse en el mundo como un país privilegiado en biodiversidad. Muchas de las especies de plantas que llevan el epiteto "costaricensis", "ramonensis" y "brenesi", fueron recolectadas por él. Sus colecciones se conservaban en el Museo de Berlin - Dahlem, hasta su destrucción durante un incendio en 1943, en el Missouri Botanical Garden, en el Museo Nacional de Costa Rica, y otros herbarios del Mundo. Así mismo, fue pionero en el estudio de los hongos y sus plantas preferidas fueron las orquídeas.

Editorial de la Universidad de Costa Rica. 2009. ISBN 978-9968-46-138-2

PLAN DE MANEJO Y DESARROLLO DE LA RESERVA BIOLÓGICA ALBERTO MANUEL BRENES (Versión para discusión)

En la actualidad los planes de manejo se conciben con la participación de los diferentes "grupos de interés", quienes aportan información y se manifiestan sobre el manejo de los recursos naturales, así como también en las políticas generales para el manejo de las áreas silvestres protegidas. Aunque en el proceso para la formulación del presente documento ha tratado de ser participativo, no ha sido suficiente como para considerarlo un producto terminado. Por esta razón se ha titulado versión para discusión. 

Coordinación de Investigación Sede de Occidente, Universidad de Costa Rica. 2006. 

ISBN 9968-9663-0-4


BASURA: recurso colocado en un lugar inadecuado

La ciudad de Grecia (Costa Rica) se ha caracterizado por su limpieza y ornato. Esta particularidad le valió la designación como la CIUDAD MÁS LIMPIA DE LATINOAMÉRICA, en un encuentro de la Liga de Gobiernos Locales de Latinoamérica, realizado en Cuenca, Ecuador, en agosto de 1989. En 1997, Grecia recibió el premio al Segundo Lugar como Cantón Limpio y Saludable, otorgado por la Organización Panamericana de la Salud. Este libro de colorear tiene como propósito educar a los niños de edad escolar para que aprendan a ver la basura no como desechos inservibles, sino como recursos que tienen un valor si se les trata adecuadamente.

Editorial Esfera. 1997.  ISBN 9977-9920-5-3

RESERVA BIOLÓGICA ALBERTO ML. BRENES: 25 años de conservación, investigación y bioalfabetización

Se hace una reseña de esta área silvestre protegida, administrada por la Universidad de Costa Rica, con motivo de la celebración de su XXV aniversario.

Universidad de Costa Rica. Sede de Occidente. Coordinación de Investigación. Impreso en el Taller de Publicaciones. Sede de Occidente.

ISBN 9968-9956-0-6

Plan de manejo del Parque Recreativo Municipal Los Chorros

Con este documento se pretende contribuir en la administración del Parque Recreativo Municipal Los Chorros. Se realiza un diagnóstico sobre el conocimiento de los recursos naturales y socioeconómicos del Parque, sus características más importantes y sus excepcionalidades. También, se incluyen los aspectos biofísicos (clima, vegetación, geología, geomorfología, topografía, suelos, uso del suelo y contaminación ambiental), aspectos turísticos y administrativos, infraestructura y vías de acceso. Además, se propone un plan de manejo, donde se señalan los antecedentes, los objetivos, las restricciones, los límites, la reglamentación, así como los programas y actividades que permitan ejecutar el plan.